sábado, 16 de febrero de 2008




Todos los espacios colectivos de Maturín están tomados por publicidad que violenta la calma de los ciudadanos y les impiden disfrutar de la ciudad en forma cordial y liviana. Empresarios y gobernantes por igual, contribuyen a enrarecer el ambiente urbano con miles de avisos y propagandas que hacen pesada la convivencia.
No importa que sea la zona comercial o residencial, la avenida, la calle o la vereda, de todos los lugares brota un aviso, que de cualquier forma promociona un bien o servicio.
En las fachadas de los edificios, sobre ellos, en los postes, en los árboles, en las aceras estrechas, en los transportes colectivos y en los camiones, en todas partes existe publicidad y propaganda, diciéndole al ciudadano las cualidades de productos, establecimientos y personas, sin necesidad de que los sujetos manifiesten su interés por saberlo.
Publicidad y Servicio Social
La publicidad es un servicio social que orienta al público sobre la ubicación y particularidades de un bien o servicio, el cual debe ser prestado con apego a condiciones obligantes de respeto al ciudadano, a la ciudad, al bien o servicio anunciado y por supuesto a la veracidad de las cualidades de lo anunciado.
Para tal efecto además de existir el interés del anunciante, tienen que surgir los intereses de las personas, de la ciudad y de los profesionales que materializan el mensaje. Todo ello debe mantenerse en estricto apego a normas sociales que obligan a toda iniciativa a respetar condiciones, jurídicas, éticas y urbanas básicas de convivencia.
La publicidad siempre debe ser en positivo y no está permitido divulgar por esta vía cualidad negativa alguna, siempre se debe respetar al competidor, a las normas y ordenanzas particulares que para tal fin tenga la ciudad y debe mantenerse un sentido estético que respete la razón de todos los involucrados.
Publicidad y caos urbano
Si bien la publicidad es un servicio social, al multiplicarse por el exceso, se convierte en una agresión al ciudadano, La lic. Diana Naranjo especialista en diseño gráfico publicitario indica que el manejo del color, la forma y la tipografía son importantes a nivel de la percepción visual a fin de generar un impacto emocional en el humano, para así lograr, tanto el objetivo comunicacional, como el equilibrio publicitario del contexto donde se anuncia.
Un aviso mal diseñado y/o en un contexto saturado, deteriora el paisaje e incluso el espacio físico de desplazamiento, alterando el clima de sosiego que un ciudadano debe tener para que el aviso sea percibido adecuadamente y logre estimular una actitud positiva hacia lo anunciado.
La teoría del caos se hace presente aquí, indicando que ningún elemento está solo en el contexto social, y que al entrar en funcionamiento se relaciona con el todo, logrando objetivos que pueden no ser coincidentes con el interés inicial del publicista y el anunciante, desperdiciando los recursos aplicados.
Para ello la planificación urbana intenta profundizar en la identidad de los espacios, de acuerdo a su historia, geografía, clima, especialidad productiva o cualquier otra cualidad resaltante, armonizando esto con nuevos conceptos del sentido de lo humano, que se centran en el respeto y cultivo de las identidades personales, dentro de nichos sociales que intenten estar acercados a altos niveles de tranquilidad social y personal.
La falta de identidad de la ciudad, y el poco respeto al ciudadano por tal condición, se constituyen en enemigos para el mensaje, para el anunciante que lo paga, y para el artista que lo diseña, pero pocos parecen estar consciente de la problemática que representa el caos publicitario para la eficiencia del mensaje y la administración de la ciudad.
Mientras el público se acostumbra a lo invivible, las autoridades asumen las tendencias del deterioro sin preocuparse por brindar alternativas, entrando todos en una especie de condena colectiva, sin entender que las condiciones pueden ser mejoradas aplicando saber, tecnología, jurisprudencia y voluntad.

Además de la publicidad, la ciudad también es objeto de intereses propagandísticos, que hoy en día suelen correr en pareja dentro de los avisos gubernamentales y políticos, los cuales cada vez con más fuerza, lejos de identificar la ejecución de una obra, se configuran para la venta de la imagen de un funcionario, tal como si se tratara de un producto, asumiendo muchos de los rigores de la publicidad comercial, tales como la representación de color, nombre y cara como atributos principales del aviso.
La propaganda, más allá de los asuntos concernientes a su estructura física, incluye también cualidades ideológicas, que con mucha facilidad pueden convertirse en mecanismos de alienación.
La propaganda gubernamental y política en Maturín
La ciudad está totalmente desprotegida contra este tipo de alienación social, no sólo por que el abuso de poder lo puede hacer posible, sino por que no hay ordenanza al respecto y en consecuencia pueden hacer cualquier cosa. Los funcionaros de la oficina de publicidad de la alcaldía, pueden impedir o bajar cualquier aviso publicitario comercial que contravenga normas, pero no los oficiales, estos están en paredes públicas, en plazas, avenidas, en postes, en árboles, en vallas que deterioran el urbanismo o en banners que ponen en peligro el tránsito, pero no pueden hacer nada, porque la autoridad no empieza por casa, ni siquiera pasa por casa.
La lic. Leidis López, directora de publicidad y espectáculos públicos indica que en efecto el principal infractor de la ordenanza es el sector gubernamental, entre ellos la misma alcaldía, cuando los fiscales o ella misma salen a la calle y encuentran estas propagandas no tienen a quien reclamarle y apenas se atreven, con mucho miedo, a retirar las que representan un peligro para los transeúntes o automóviles. Agrega que PDVSA, gobernación y alcaldía debieran encontrarle solución a este problema, mientras se queja, no tanto de la saturación que producen estos avisos, sino más bien del hecho que no pagan tributos por este respecto.
Las declaraciones de la población coinciden con la funcionaria y aunque muchos se negaron a dar su testimonio para el micrófono con su nombre, el sentido general fue parecido al de la informante Decy González, quien indicó que el exceso ha convertido a la publicidad en un fenómeno desagradable y la propaganda política lo que hace es ensuciar la ciudad.
La ordenanza de Maturín
Maturín posee una ordenanza de publicidad vigente desde el año 1996, la misma se dedica a regular la forma y ubicación de la publicidad comercial y además establece los aranceles que deben cancelarse por cada opción. De hecho todo establecimiento comercial con patente municipal ya tiene pago un mínimo publicitario, que se refiere a un aviso exterior de 5 metros cuadrados de superficie, anclado a una pared o pintado sobre ella.
Toda la publicidad adicional requiere de un permiso especial y de un arancel específico, esto es: vallas, avisos de aceras, banderines, banners, voceo o cualquier otra forma.
El asunto de los tributos es tan crucial en los objetivos de la alcaldía, que la lic. López declaró, que entre sus objetivos a corto plazo está lograr que la cámara municipal dicte una nueva ordenanza con unas tarifas más altas, las cuales en efecto son muy bajas para lo que representan.
En ningún momento la ordenanza o la funcionaria muestran entre sus objetivos la posibilidad de configurar una atmósfera de trabajo colectivo de alcaldía, cámara municipal, anunciantes y ciudadanía, orientada a levantar una identidad urbana propia para la ciudad, como el caso Curibita en Brasil donde una definición asumida en la década de los setenta, permite exhibir hoy estupendos resultados, en tanto calidad de vida de la ciudad.
Maturín estuvo cercana a lograr una identidad particular, ya que en el pasado y durante varias administraciones, se mantuvo el objetivo de lograr cumplir el lema de “Maturín una ciudad distinta” como en efecto lo fue en varios aspectos, entre ellos la organización de la publicidad permitida y la forma de ubicarla en los frentes de los negocios.

1 comentario:

César Alejandro Courbenas dijo...

Que bien Muñecas muy interesante.